NO PAIN NO GAIN o… sin dolor no hay recompensa.
Autofinanciarse está siendo una de las opciones mas interesantes para aquellos jóvenes que quieren mejorar idiomas en un país extranjero. El método de autofinanciación, sin embargo, no es algo nuevo y lleva realizándose desde hace tiempo.
Otras muchas cosas sí que han cambiado en los últimos años. Las expectativas de lo que uno se va a encontrar, o no, en el país extranjero lo puede hacer una experiencia confusa y frustrante.
Ante todo hay que tomar conciencia de nuestras limitaciones lingüísticas, laborales y económicas.
Trabajar para autofinanciarnos es siempre tarea difícil, pues siempre la veremos como un medio y el que nos emplea lo verá como un fín en sí mismo.
Muchos cuando llegáis y veis el trabajo que requiere soléis decirle al manager y/o compañeros que vosotros no habéis ido allí a trabajar sino a aprender inglés, lo que es más o menos como decir a vuestro jefe en vuestro país natal que sólo estáis trabajando para pagar la hipoteca, el coche, etc…
Trabajar con el fin de mejorar o aprender un idioma no es tarea fácil, no es otra cosa que estar trabajando (donde sea y de lo que sea) para hacer una Carrera. Al responsable de la empresa le da igual las horas que luego tienes que estudiar, y por eso no va a ser más blando con vosotros que con el resto.
Hay una idea generalizada de que hay dos tipos de trabajos: el que uno trabaja para vivir y otro diseñado para que un aprendiz de idiomas pueda autofinanciarse.
Todavía hoy hay estudiantes que buscan un trabajo de 3 o 4 horas, y que se puedan elegir, para poder ir a clase todos los días a un colegio que, además, debe estar cerca del centro de trabajo en cuestión… Por supuesto, también deben de darle alojamiento y manutención y estar el solo como hispano parlante, pues se aceptaría de mala gana que haya otras nacionalidades que no sea la británica.
La realidad es otra muy diferente. Ya casi no hay autóctonos trabajando en lugares de trabajo temporal y ahora, en época de globalización y de crisis, menos todavía. Pocos se dan cuenta que hoy en día encontrar un trabajo es ya un logro en sí mismo y que todas las empresas tienen cientos de candidatos entre los que elegir. La oferta y la demanda están más en vigor ahora de lo que nunca han estado… pero seguimos insistiendo en vivir en nuestro paraíso personal.
Analicemos la situación. Un curso estándar (unas 15-20 horas semanales) con familia, alojamiento y manutención, viene a costar 1.700 euros mensuales más otros 300 para gastos personales. Un estudiante con un inglés de instituto o carrera tiene entre un nivel A2 y B1. Este estudiante, para alcanzar un nivel de conversación necesitaría unos 6 meses, es decir unos 12.000 euros.
A no ser que tengamos este capital, hay que mentalizarse de que hay que trabajar y que los trabajos varían ya muy poco de un país a otro. Los trabajos a los que la mayoría de los estudiantes optan son de limpieza, hostelería y otros similares. Entiendo que el chico o chica que ha estudiado toda la vida sienta que es demasiado duro, y en realidad es así. La buena noticia es que todo conlleva un tiempo de adaptación y que con un poco de organización el plan se pueda llevar a cabo.
Si te preguntas qué requisitos se necesitan para poder embarcarse en esta aventura te diré que, a parte de un nivel de idioma que os permita defenderos necesitáis: motivación, pero además os hará falta humildad, adaptabilidad y resiliencia*.
(*) La resiliencia en psicología se refiere a la capacidad de las personas o grupos para sobreponerse al dolor emocional de las tragedias para continuar con su proyecto de futuro.